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Inspirarse para actuar

Inspirarse para actuar

 

 

Hay tareas que se nos atragantan!!
Que las miremos por donde las miremos no acabamos de encontrar la motivación, o las ganas para hacerlas.

Independientemente de la razón por la que no queramos hacerla nuestro comportamiento ante el simple hecho de pensar que tenemos que hacer estas tareas suele ser uno de los siguientes:

 

          – Nos agobiamos y nos bloqueamos y como consecuencia no hacemos ni esa tarea ni nada más.
          – Encontramos, de repente, algo super urgente que hacer que no puede esperar.
          – La evitamos, asegurándonos a nosotros mismos que al día siguiente lo haremos.

En cualquiera de los casos el resultado casi siempre es el mismo: la procrastinación.

Buscamos una excusa para no hacerlo en el momento presente y nos quedamos con la preocupación dentro de saber que tenemos que hacer algo y que no está hecho.

Esta preocupación puede convertirse en agobio, malestar y frustración con uno mismo, y siempre y cuando no hagamos esa tarea, estos sentimientos irán aumentando de intensidad, incapacitándonos más y más para hacerla. 

Hasta que ya no queda de otra y realizamos la tarea!! Entonces sentimos un alivio inmenso y pensamos “pues tampoco era para tanto”, “si lo hubiese hecho antes me hubiera evitado el agobio de los últimos días”.

Lo interesante es que la mayoría de nosotros conoce este proceso al que nos sometemos a nosotros mismos, una y otra vez, y aún sabiéndolo seguimos cayendo en él.

Entonces, ¿por qué nos cuesta tanto hacer ciertas tareas?

– Por que tenemos la tendencia de llevar nuestra atención a la dificultad, el obstáculo y/o el problema.

Y es que parte de nuestro cerebro está diseñado para eso, para resolver problemas, así que vamos y nos lo buscamos. Y si no tenemos cuidado, este hecho despierta a nuestros saboteadores internos que comienzan con sus frasecitas del tipo: “menudo aburrimiento”, “no voy a saber hacerlo”, “seguro que me sale mal”,

– Porque no encontramos una razón o el sentido por el cuál deberíamos realizar esa tarea: “total, si no va a servir para nada”.

En este caso puede ser que incluso nunca lleguemos a realizar al tarea.

En ambos casos lo que hacemos es desactivar nuestra capacidad de automotivación, de creatividad y de acción.

La buena noticia es que podemos usar la parte de nuestro cerebro que está diseñada para soñar e imaginar con el fin de auto-motivarnos a través de la INSPIRACIÓN y así acabar con el círculo vicioso de la procrastinación.

¿Cómo inspirarnos a la hora de actuar?

Los 3 pasos siguientes te ayudarán… si les dedicas algo tiempo claro!!

1) Visualiza la tarea ya finalizada.

Tan simple con eso. Imagina la tarea ya finalizada, tal y como te gustaría a ti. 

2) Siente como te sentirás una vez realizada la tarea.

Y no solo lo digas: “me sentiré aliviado”, “orgulloso de mi mismo”, etc. Siéntelo en tu cuerpo!! Siente el alivio, el orgullo. Por cierto, cuantos más detalles mejor.

3) Encuentra el por qué. ¡A qué  propósito sirve esa tarea!

Mira a la tarea, no como algo aislado, si no como parte de un proyecto más grande dentro de tu vida. Un proyecto personal, o profesional que SI te inspire a actuar.

Si esto no te sirve, simplemente LANZATE y EMPIEZA la tarea. Una vez que das el primer paso todo rueda más fácilmente!!!

 

Recuerda:

Tu decides como usas las distintas habilidades de tu cerebro.

Actúa desde la inspiración!! Todo se vuelve mucho más fácil.