¡¡Qué miedo!!

¡¡Qué miedo!!

¡¡¡Que miedo!!!

  Historia Sufí

En una isla pequeñita y encantadora llena de vegetación y pastos verdes vivía una vaca que llevaba una vida un tanto extraña.

Durante el día, con el sol brillando en el cielo, la vaca deambulaba por los campos, comiendo la sabrosa y fresca hierba y disfrutaba de su vida. Pero en el momento en que el sol se ponía y la oscuridad caía sobre la isla, la vaca comenzaba a ponerse nerviosa y asustarse. “¿Qué es lo que va a ser di mí? ¿Se ha acabado toda la hierba? No veo nada a mi alrededor. ¿Qué voy a hacer?” se pregunta para sus adentros mientras deambulaba preocupada a lo largo de la noche, casi sin poder pegar ojo por el miedo.

Sin embargo, cuando llegaba el amanecer y el sol volvía a brillar en la isla, y se podía volver a ver la hierba verde, la vaca saltaba de alegría, olvidaba todos sus problemas y preocupaciones de la noche y comía hasta que estaba satisfecha.

Esto, claro, hasta que la noche caía de nuevo – y el ciclo continuaba. Y así, día tras día, la vaca vivía su vida.

¿Cuántas veces hemos superado situaciones en las que pensábamos que íbamos a ser incapaces de hacerlo? ¿Cuántas veces lo que más temíamos que pasara no se ha cumplido y todo ha salido “bien”? ¿Cuántas veces hemos sentido dolor y tristeza pensando que nunca dejaríamos de sentirnos así y transcurrido un periodo de tiempo cambia cómo nos sentíamos? Yo diría que muchas. Sin embargo, cada vez que volvemos a experimentar dolor, tristeza, nerviosismo, ansiedad o miedo, ninguna de estas experiencias cuenta y nos comportamos como la vaca de la historia. Es fácil ver que el miedo de la vaca era infundado, sin embargo, cuando nos toca a nosotros y nos viene el pensamiento de que no vamos a tener suficiente, no nos acordamos de que siempre hemos tenido - quizás no todo lo que desearíamos -, pero si lo necesario, y por tanto, lo suficiente. Hay otros momentos en los que no vemos qué hacer, nos sentimos perdidos, y como la vaca, entramos en pánico. Un estado que, lejos de ayudarnos a ver más, nos impide vivir ese momento e incluso descansar en él. Nos asusta la falta de claridad, el no ver, el no saber qué va a pasar. Y aún así, sin saber lo que va a pasar, día tras día, avanzamos y vivimos nuestra vida.

La cuestión entonces es, ¿cómo reducir el nerviosismo, la ansiedad o el miedo ante lo desconocido o en los momentos de “oscuridad”?

La respuesta: CONFIAR

Y una forma de fortalecer la confianza en uno mismo y en las circunstancias y así confiar con mayor facilidad es pararnos a APRENDER de nuestras experiencias. Una de las cosas que nos ofrece la vida es eso: experiencias. Claro, que si las dejamos pasar como si nada, o si las vemos en términos de buena y mala suerte, entonces estarán vacías de aprendizaje y no enriquecerán ni nuestras vidas ni nuestro desarrollo.
Ganamos fuerza, coraje y confianza con cada experiencia en la que de verdad nos paramos y miramos al miedo de cara

Eleanor Roosevelt

Estos son algunos aprendizajes de mis experiencias que me ayudan a vivir con más clama y tranquilidad la incertidumbre, la ansiedad y el no saber:

  • Todo pasa: lo que consideramos bueno, y lo que consideramos malo.
  • Estar con mi miedo o nerviosismo y observar la cualidad de esta emoción en mi cuerpo (dónde la siento, qué temperatura tiene, qué forma, etc.), sin juicios y sin resistencia, hace que se pase más rápido.
  • Cada circunstancia de la vida nos puede servir para aprender, ganar en confianza o desarrollar alguno de nuestros recursos que de otra forma no los necesitaríamos.

Por ejemplo: la valentía y el coraje son recursos con los que nacemos, sin embargo, a menos que estemos en una situación que nos provoque miedo, no los necesitaríamos.

De ahí que las situaciones adversas con las que nos encontramos en la vida se conviertan en oportunidades para sacar nuestra fortaleza y desarrollar recursos que en situaciones normales no necesitamos, en oportunidades para ser conscientes de nuestra fortaleza y de que tenemos todo lo que necesitamos dentro.

Basar nuestra vida en estos aprendizajes nos fortalecerá ante la incertidumbre y el miedo, nos ayudará a confiar y nos abrirá las puertas a vivir tanto el día como la noche.

¡¡Con el deseo de que viváis esta semana desde la confianza!!

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