Es lo que es… acéptalo y vívelo!!

Es lo que es… acéptalo y vívelo!!
  Hace unos años aprendí que hay una gran diferencia entre aceptar la realidad y resistirte a ella. Mi novio por aquel entonces, con el que compartía casa, tuvo un accidente haciendo snowboarding en el que se dislocó el hueso lunar de la muñeca, se rompió la clavícula y la cadera izquierda. Tenía 28 años y la rotura de cadera le dejó, no sólo en cama tumbado durante 3 meses, sino además con la incertidumbre de que muy probablemente después de los 3 meses tuviera que ser sometido a una operación de cadera para ponerle una prótesis. Esto significaría, por supuesto, dejar de jugar en su equipo de futbol y abandonar el resto de sus deportes favoritos. El pronóstico no era nada alentador y recuerdo que los primeros días me pasaba el día llorando, sin que él me viera, claro, pensando en cómo hubiese sido su vida si no hubiera tenido el accidente y lo diferente que iba a ser ahora. Sin embargo él estaba de muy buen humor, quitando algunos momentos en los que el dolor le era insoportable, así que un día le pregunté: “¿no te agobia el pensar que vas a estar en esta cama 3 meses y que es posible que no puedas volver a practicar más tus deportes favoritos?”, él se me quedó mirando y con mucha calma me dijo: “Mónica, es lo que es! Agobiarme y pensar en ello no va a cambiar nada. Además, hasta que no pasen los 3 meses no sabremos si podré o no practicar ciertos deportes”. Durante esos 3 meses siguió trabajando desde la cama, asistiendo a reuniones por teléfono, organizó su librería de itunes, creó 50 playlists diferentes que cargaría después en su ipod y, sobre todo, nunca se quejó. Es decir, él aceptó lo que había ocurrido y le sacó el máximo provecho a la situación en la que se encontraba, con dolor pero sin agobios, frustración o enfado. Que podemos aprender de esta experiencia:
  • Cada momento que pasamos pensando o fantaseando en lo ideal que sería que algo fuera diferente, nos estamos perdiendo la oportunidad de vivir el presente y lo que éste nos puede ofrecer. Pensar en lo que no hay, o no tenemos, no nos deja espacio para ver lo que si hay, o si tenemos.
  • Aceptar no es lo mismo que no hacer nada o quedarse parado. No significa pasividad, sino todo lo contrario. Una vez que aceptas una situación, que la reconoces, es cuando puedes empezar a hacer algo al respecto. Y si no, pensad, ¿cuál de los siguientes pensamientos os proporcionaría más pro-actividad?: “Ojalá no me hubiesen echado del trabajo”, o  “Me han echado del trabajo, ¿qué puedo hacer ahora?
  • Nos provocamos un sufrimiento innecesario cuando nos apegamos a la idea de cómo podría haber sido una situación, o cómo nos gustaría que fuese, así como cuando nos preocupamos hoy de algo que puede o no ocurrir en el futuro y que, además, no depende de nosotros.
  • Cuando no aceptamos la realidad, toda la energía de la que disponemos para cambiarla es desperdiciada en resistirla tal y como es.
  • Lo que es, ES!! independientemente de si nos gusta o no, de si nos parece adecuado o no, y una vez que aceptamos lo que es, o lo que está ocurriendo, es cuando realmente podemos hacer algo al respecto.
  • El sufrimiento se crea cuando nuestros pensamientos están en desacuerdo con la realidad.
A veces esos pensamientos son creencias que tenemos desde hace mucho tiempo, y por ello nos cuesta pensar de otra manera. Por ejemplo: “El jefe debería motivar al equipo”. En este caso si resulta que nuestro jefe no es bueno a la hora de motivar, o simplemente no hace nada para motivar a la gente del equipo, ¿qué haremos nosotros? 1) Si no aceptamos la realidad, nos quejaremos de él con nuestros compañeros y amigos y cada vez estaremos más frustrados dentro de nuestro trabajo, incluso menos motivados. Es decir, provocamos aquello que estamos queriendo evitar. 2) Si aceptamos la realidad, es decir que nuestro jefe no hace nada por motivar al equipo, aunque creamos que sea su deber!, lo que haremos será, por ejemplo preguntarnos, “¿cómo puedo motivarme yo?”, o “¿qué puede motivar al equipo?”. Es decir, nos responsabilizaremos de nuestra falta de motivación y de hacer algo al respecto, consiguiendo un resultado mucho mejor. Quizás alguno de vosotros penséis en este momento, “¿y por qué tengo que hacer yo su trabajo?, es su responsabilidad” y seguís con el sentimiento de frustración, enfado, rabia etc. Si es así, recordad:

Que es el pensamiento, y no la realidad, lo que os está provocando esos sentimientos. Y lo mejor de todo, puede que no puedas controlar la realidad, pero si tus pensamientos !!!

 

Reflexión/Ejercicio:

¿Qué te frustra, incomoda, enfada,…? ¿Qué pensamientos causan estos sentimientos? ¿Qué realidad no estás aceptando? ¿Cómo sería tu vida si la aceptaras?   Comparte con nosotros tu aprendizaje. Muchas gracias!    



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