Certeza en la incertidumbre

Certeza en la incertidumbre
Certeza en la incertidumbre

Certeza en la incertidumbre

De oca a oca… y tiro porque me toca.

En el juego de la oca, como en la mayoría de juegos, la casilla en la que caigamos definirá lo que tenemos que hacer para continuar con el juego. Al comenzar el juego no sabemos lo que nos va a tocar, dónde vamos a caer, y aún así estamos ilusionados, con ganas y con curiosidad. La incertidumbre, el no saber que va a pasar en el juego, nos sirve entonces como estímulo y nos pone alerta para diseñar estrategias y cambiarlas según vaya avanzando el juego. En la vida diaria, sin embargo, preferimos no dejar ni una posibilidad al azar y asegurarnos, antes de tirar los dados, de saber dónde queremos caer, con el fin de diseñar la estrategia perfecta para sacar el número que nos llevará exactamente a donde queremos. Claro, que hay tantas variables a controlar, que el propio proceso de diseño de la estrategia no sólo nos puede llevar a ralentizar el “juego” de nuestra vida, sino que además puede llegar a paralizarlo. Y es que la misma incertidumbre que nos estimula y activa la creatividad en el juego, en la vida real nos puede llegar a paralizar y hacer que la experimentemos como un lugar inseguro. La inseguridad nos produce inquietud y con el fin de aliviarla pretendemos vivir en la ilusión de que podemos controlar nuestro futuro. Ahora bien, ¿cuántas de las cosas y situaciones que hemos vivido en nuestras vidas podíamos haber anticipado o imaginado? Y ¿cuántas veces, incluso sin habernos preparado para los retos más duros, hemos conseguido vivirlos satisfactoriamente?

Puede resultar inquietante pensar que vivimos constantemente en la incertidumbre, en el no saber, pero sólo si creemos que estamos desamparados y sin recursos.

A continuación veremos que, aunque no podemos asegurar el futuro, no estamos desamparados ante la incertidumbre. Estos son algunos de los recursos con los que contamos a la hora de vivir en lo incierto: - Confianza y certeza: si estamos leyendo este artículo es porque de una forma u otra hemos llegado hasta aquí. Y lo hemos hecho con aquello que teníamos en cada momento a nuestro alrededor. Por lo que podemos decir que: en cada momento de la vida siempre tenemos todo  lo que necesitamos para continuar hacia delante. Puede que no todo lo que deseemos, pero sí lo que necesitamos. Y estos recursos pueden venir en forma de seres humanos, de dinero, de cosas materiales, de un cambio de actitud, de frases que leemos en un libro, etc. No se trata de abandonarnos a la providencia y quitarnos la responsabilidad de lo que nos ocurre, sino de poner todo lo que está en nuestras manos, dados los recursos que tengamos en cada momento, desde la confianza de que si sembramos, recogeremos. - Flexibilidad y desapego de la forma: saber qué queremos nos ayuda a enfocarnos en una dirección. Ahora bien, es conveniente no ser muy estrictos a la hora de diseñar la forma de nuestro futuro con el fin de poder acomodar las invitaciones que nos ofrece la vida. De esta forma nos abrimos a co-crear nuestro futuro uniendo nuestros deseos y sueños con aquello que nos va ofreciendo la vida y que nunca podríamos haber imaginado por nosotros mismos.  - Aprendizaje y reconocimiento: si miramos a cada una de las situaciones que hemos vivido en nuestras vidas desde el filtro del aprendizaje, les extraemos la lección que tienen para nosotros, y además, reconocemos el valor de nuestras acciones en cada una de esas situaciones, ganaremos en seguridad y confianza en nosotros mismos. Ingredientes que nos ayudarán a estar en la incertidumbre de una manera más tranquila y serena. - Creatividad: el ser humano cuenta con la capacidad de imaginar, crear, inventar, solucionar, y sólo necesitamos ponerla en marcha. No necesitamos saberlo todo de antemano, sino activar nuestra creatividad una vez que nos llega la situación y que tenemos los datos. Saber que contamos con recursos nos ayudará a abrazar la incertidumbre contenida en la vida e incluirla de forma creativa en la creación de nuestra propia andanza.

La vida no es un problema a resolver, sino un misterio para ser vivido

Durante este mes de Diciembre, en el Laboratorio de la Felicidad, llevaremos la atención a cómo destapar y fortalecer estos recursos con el fin de aprender a navegar con certeza en la incertidumbre.  

¡¡¡Feliz semana!!!



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