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Para los que quieren desconectar

Para los que quieren desconectar

 

 

 

desconectar“Que ganas de que lleguen las vacaciones para poder desconectar”

“Menos mal que hoy ya es viernes y hasta el lunes me pienso olvidar de todo”

“Lo malo es que me cuesta mucho desconectar”

 

Una de las lecturas que se pueden hacer de estas expresiones, y sobre la que escribiré en este artículo es que:

La mayoría del tiempo no queremos estar donde estamos y por eso deseamos desconectarnos de ello.

Hace poco un amigo me contaba que acababa de volver de una isla muy pequeñita, prácticamente deshabitada y con muy pocas comodidades donde había pasado unos de los mejores días de su vida. Según él, la soledad, la naturaleza, la ausencia de ruido y de preocupaciones o tareas que hacer le había permitido desconectar de su día a día y disfrutar hasta tal punto que la vuelta se le estaba haciendo cuesta arriba y le estaba costando mucho volver a la vida de la que había desconectado.

Esta experiencia me ha recordado a las veces que yo he buscado desconectarme de aquello que me estresaba, agobiaba o simplemente no me apetecía hacer para ir en busca de bienestar, tranquilidad y disfrute.

Revisando muchos de esos momentos en los que desconectaba, bien sea viajando, yendo al cine, cenando con amigos, leyendo un libro, etc., me he dado cuenta de que todos ellos tienen en común lo siguiente:

  • Estoy presente en lo que está ocurriendo en ese momento. Es decir, no estoy pensando en la tarea que no he hecho y debería haber hecho, o en que pasará si la empresa va a pique, o en que bien estaría yo de vacaciones tumbada al sol.
  • Mi actitud es de disfrutar y pasarlo bien. De ahí que mi atención está dirigida a ver lo bueno y da igual que llueva o que se retrase el avión.
  • Estoy abierta a aprender y me doy permiso para hacer lo que me apetezca. Y desde esta apertura, y con mi permiso, me lanzo a hacer cosas nuevas que me devuelven una sensación de libertad muy grata y además me enriquecen por dentro.

En resumen, resulta que cuando desconecto, lo que en realidad estoy haciendo es CONECTAR: con el momento, con el lugar y personas que me rodean, y sobre todo, conmigo misma. Conectada no tanto con mis pensamientos, sino con mis sensaciones y mis emociones, así como con la capacidad de disfrutar y de acceder a la calma que reside dentro de cada uno de nosotros.

Y es que, si bien es cierto que las circunstancias ambientales externas pueden ayudarnos más o menos, la calma, la alegría, el disfrute y cualquier otra emoción, residen en nuestro interior y  sólo tenemos que despertarlas.

Lo que quiere decir, y esto es una buena noticia para nuestro bolsillo, que no tenemos que viajar a ningún lado o hacer cosas muy caras para conseguir calma, tranquilidad o disfrute. Por cierto, para nuestra “víctima” esto son más bien malas noticias porque entonces, ¿de qué se va a quejar ella?

Tendemos a quejarnos del ruido externo y buscar la quietud y el silencio para calmarnos, pero no olvidemos que uno de los peores ruidos que nos alejan de nuestra calma interior no viene de fuera sino que se encuentra dentro de nosotros. Y además nos acompaña donde quiera que vayamos.

Este ruido interno lo forman, por ejemplo, los continuos recordatorios sobre lo que deberíamos haber hecho y no hemos hecho, lo poco valientes que somos, lo listos que son los demás, la crisis en la que está el país, etc.

Así que, para aquellos que quieran desconectar, la propuesta de hoy consiste en:

1 )   Bajar el ruido mental interior que nos lleva a lugares de preocupación, ansiedad, miedo o malestar con uno mismo. Esto lo podemos conseguir trayendo la atención al presente. Por ejemplo: lleva la atención a tus pies, a su temperatura, con lo que están en contacto, etc.

2)   Conectar con la situación en la que estamos sin juzgarla, observándola y apreciándola por ser como es en ese momento. Una vez que hagamos esto podremos decidir si queremos hacer algo para cambiarla, o si elegimos no hacer nada.

3)   Conectar también con lo que no nos gusta. Ya que es parte nuestra, y si desconectamos de ella estaremos desconectándonos de nosotros y además perdemos la posibilidad de hacer algo respecto.

4)   Conectar con la emociones que nos hacen sentir bien y que se encuentran en nuestro interior esperando a que las despertemos. Si es necesario, cierra los ojos y vuelve a ese momento de tranquilidad que tuviste en las vacaciones, recuérdalo y despierta la sensación de aquel momento en el momento presente.

5)   Conectar con uno mismo con benevolenciaSiempre estamos ahí, donde quiera que vayamos nos acompañamos a nosotros mismos. Convertirnos en compañeros fiables, amables y amorosos, nos ayudará a estar conectados con nosotros mismos.

6)   Buscar la unión. La desconexión nos aleja, nos separa, nos debilita. Buscar unirnos con lo que hay no significa estar de acuerdo con ello, sino aceptarlo y aceptarme para poder trabajar con ello.

Vivir conectados…

…Nos capacita

…Nos facilita

…Y Nos une

 

Feliz Conexión!!