Poner el contador a cero…

Poner el contador a cero…

… Y empezar de nuevo.

Si alguna vez habéis jugado a un videojuego seguro que habéis experimentado lo que significa “perder una vida” y tener que volver a empezar en la pantalla en la que te encontrabas. Aunque “perder una vida” no suene muy alentador, sin embargo, el efecto en el jugador es todo el contrario, porque de repente, tiene una nueva oportunidad. Una oportunidad para hacerlo mejor, para avanzar y para seguir en el juego. De alguna manera es como poner el contador a cero, olvidar que lo has hecho mal y volver al juego con todas tus ganas y entusiasmo para intentarlo de nuevo. O como en  mi caso, dejar el videojuego y ponerme a hacer otra cosa con el convencimiento de que eso no era lo mío y que mi tiempo estaba mejor empleado en otro lugar. En el caso de los juegos esto lo hacemos con cierta facilidad, pero cuando llega la hora de poner el contador a cero y empezar de nuevo en la vida real, eso ya es otra historia.  

Pero, ¿por qué nos cuesta tanto olvidar o aceptar un error y comenzar de nuevo?

- Por un lado, está el hecho de que tenemos que ser perfectos para sentirnos suficientes y a gusto con nosotros mismos.
Si bien en público solemos afirmar que la perfección no existe, a escondidas y para uno mismo la regla es diferente y más parecida a “la perfección no existe pero yo no puedo cometer ningún error porque si no, que van a pensar de mi Y es que cometer un error conlleva, en la mayoría de las ocasiones, la pérdida de algo: bien sea nuestra imagen, nuestra posición, el amor de un ser querido, etc O por lo menos eso es lo que creemos!!! Porque en la realidad suele ocurrir todo lo contrario. Es decir, cuando cometemos un error la gente a nuestro alrededor tiende a ser compasiva con nosotros y a quitarle importancia a nuestro error, entre otras cosas porque piensan que ese error, comparado con los suyos, no es nada. En definitiva, cada uno de nosotros se convierte en su peor crítico, magnificamos las consecuencias de nuestros errores y por eso nos es más difícil dejarlos a un lado y comenzar de cero.
- Y por otro lado, le damos demasiada importancia a nuestro pasado y hacemos una interpretación de éste que nos limita a la hora de empezar de cero.
Es decir, si hemos cometido un error dejamos que este error influya en la imagen que tenemos de nosotros mismos, o que nos deje atascados en “Si no hubiera cometido ese error!! En el primer caso estamos dejando que nuestros errores dañen nuestra autoestima. Con lo que cada vez tenemos menos confianza en nosotros mismos y en nuestras capacidades, provocando que cometamos un mayor número de errores y que comencemos el círculo que se realimenta. En el segundo caso, nos quedamos atascados en algo que no podemos cambiar, porque ya ha ocurrido, y permitimos que estos pensamientos nos frustren, nos hagan sentir tristes e incluso inapropiados para enfrentarnos a lo que tenemos en el presente. En ambos casos, cómo elegimos ver el error y la importancia que le damos a éste, es la causa de que nos cueste tanto poner el contador a cero.  

¿Qué podemos hacer para que nos sea más fácil poner el contador a cero y empezar de nuevo al 100% de energía y entusiasmo?

1.- Ver los errores como parte fundamental de la vida.
Si tomamos decisiones, si nos lanzamos a hacer cosas nuevas, o si simplemente nos ponemos a aprender algo nuevo lo normal es que cometamos errores. Los errores son parte de la vida y pretender vivir una vida libre de errores es un gran reto que te lleva a vivir en el miedo y el temor a moverte, a hablar, a hacer…
2.- Hacer de nuestros errores los protagonistas de nuestra historia.
Los errores tendrán la función en nuestra historia que les queramos dar nosotros. Así, podemos mirar a nuestros errores como situaciones donde sacamos nuestra valentía y como oportunidades de aprendizaje y de evolución.
3.- Creer que cada momento es el momento ideal para comenzar de nuevo.
Y es que, de hecho, cada momento es el momento ideal para poner el contador a cero… y empezar de nuevo, sin lastres. Recordemos que los lastres los creamos nosotros, y somos nosotros también los que los mantenemos en la memoria.
4.- Ponerle un poco de humor a la situación.
Cada vez que yo cometo un error me recuerdo a mí misma “si sólo fuese a ser el último… ”. El humor nos ayuda a poner el error en perspectiva y quitarle importancia. 
5.- Ser compasivo o benevolente con uno mismo y PERDONARSE.
Elegir el perdón al maltrato hacia un mismo es la clave para facilitar el poner el contador a cero y comenzar de nuevo. Y lo mejor de todo es que la habilidad de perdonar la tenemos todos los seres humanos.  

Este es el mejor momento, y yo elijo, comenzar de nuevo!!

   



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