Seguro que piensas que….

Seguro que piensas que….


Normalmente en el artículo de cada semana os hago propuestas para “hacer algo” con el fin de modificar una conducta, desactivar un automatismo o crear nuevos hábitos que nos permitan vivir una vida más plena y auténtica.

Pues bien, hoy mi intención es quitaros un peso de encima y mi propuesta es:

Dejar de pensar por los demás.

 

Solo con hacer esto nos encontraremos con que tendremos mucha más energía, más libertad, e incluso más tiempo para hacer lo que queremos hacer.

 

Ahora bien, ¿por qué es tan importante lo que otros piensan de nosotros?

Porque nos identificamos con lo que otros piensan de nosotros.

Hemos crecido escuchado  de otros cómo somos: o tímidos, o abiertos, o movidos, o buenos, o majos, o listos, o educados, o revoltosos…. Y nos hemos creído todo lo que nos han dicho. Incluso cuando algunos de estos adjetivos no acaban de encajarnos, pensamos que si nos lo han dicho será porque es verdad. 

O sea, que creemos que somos lo que otros dicen o piensan de nosotros. De modo que para ser una persona buena o generosa no sólo hace falta serlo sino que además hay que parecerlo para que los demás también lo piensen. O dicho al revés, si yo soy buena pero la gente a mi alrededor piensa lo contrario, le doy más valor a lo que piensa la gente que a quién soy yo.

Lo que imaginamos que otros piensan, o pensarán, de nosotros y la importancia que le demos a estos pensamientos afectará en gran medida:

– a nuestra autoestima, ya que la imagen que tenemos de nosotros mismos hacemos que dependa de la imagen que tengan los demás y en general lo que imaginamos que otros piensan de nosotros suele ser bastante desalentador.

– a lo que hagamos y cómo lo hagamos, ya que antes de hacer nada lo pasaremos por el filtro del qué dirán o qué pensarán, y dependiendo de lo que imaginemos, actuaremos de una forma o de otra.

Porque además, no sólo nos importa lo que piensen, sino que lo verdaderamente importante es que piensen BIEN sobre nosotros para así sentirnos bien con nosotros mismos. Es decir queremos que piensen que somos: fuertes, independientes, listos, atractivos, seguros, valientes,…

Y así nos pasamos gran parte de nuestra vida viviendo para otros, haciendo o dejando de hacer por el qué dirán, aparentando ser algo que en ocasiones no se corresponde con quiénes somos y sintiéndonos unos impostores a consecuencia de ello.

 

¿Qué podemos hacer, o dejar de hacer, para vivir una vida más auténtica sin estar a merced de lo que otros piensan?

– Dedica tiempo a conocerte a ti mismo.

Si vas a invertir tiempo y energía imaginando qué es lo que otros piensan de ti es preferible que dediques ese tiempo y energía a conocerte. Porque cuando sabes quién eres, cuáles son tus preferencias, tus valores, tus miedos, tus talentos, tus sueños, …, lo que otros digan pasa a un segundo plano y deja de afectar a nuestros actos, decisiones y, en general, nuestra vida.

– No te tomes personalmente lo que otros hagan, digan, o piensen de ti.

Los pensamientos o actos de cada persona nos hablan de esa persona. Por ejemplo, si yo salgo con una pareja durante unos años y ésta decide dejar la relación, este hecho nos dice que la que era mi pareja, ahora prefiere seguir su vida por otro lado. Nos habla de sus preferencias en este momento, no de cómo soy yo.

– Si de verdad quieres saber lo que los otros piensan de ti, pregúntaselo!!

Puede ocurrir que si al preguntar nos dicen algo bueno no nos lo creamos y elijamos creer que nos lo están diciendo para quedar bien. Al fin y al cabo, esto lo que hacemos nosotros a veces, ¿no?

Para lidiar con este obstáculo y poder creernos todo lo que nos dicen pide que te digan lo que ven bueno, tu fortalezas, tus talentos, etc., y además aquellas cosas que, para interaccionar con ellos, podrías mejorar y no te lo tomes personalmente.

Recuerda que lo que te dicen es su interpretación de lo que ven en ti, y no quien eres en realidad. De aquello que compartan contigo elije con lo que te quieres quedar y deja el resto.

– Dedica el menor tiempo posible al cotilleo.

Al cotillear, aunque lo hagamos con buena intención, si es que existe ese tipo de cotilleo, estamos avivando la desconfianza que tenemos en los demás.

 

Y Deja de pensar por los demás!!

 

 

 

 

 



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