Sentada en el presente

Sentada en el presente

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Sentada en el presente

A veces nos ocurre que nuestra mente se va de paseo a repasar cosas del pasado que ya no se pueden cambiar, o a resolver situaciones futuras que todavía no nos han llegado, y que quizá no nos lleguen nunca. Y así, del pasado al futuro, y del futuro al pasado, nos pasamos de largo el presente, gastando nuestra energía en cosas que están fuera de nuestro control y que en definitiva no nos resultan de ninguna utilidad.

Sin embargo, cuando nuestra mente está enfocada en el momento presente nos es más fácil acceder a nuestro potencial creativo, gestionar nuestro estado emocional, tener claridad mental, concentrarnos y hasta disfrutar más.

Una de las maneras más comunes de traer nuestra mente al presente es dirigir la atención de ésta hacia nuestro cuerpo. La mente puede viajar en el tiempo pero nuestro cuerpo, hoy por hoy, sólo está en el presente. De ahí que observar nuestro cuerpo sea equivalente a observar el momento presente.

Pues bien, el otro día sentada y observando mi cuerpo me di cuenta de algo más:
La posición de nuestro cuerpo también afecta a dónde está nuestra mente.

Había salido a darme un paseo y decidí pararme y sentarme para contemplar la naturaleza a mi alrededor. Tenía tiempo para estar allí y sin embargo sentía cierta inquietud, como si quisiera levantarme y volver a casa. La mente me bullía con ideas para un proyecto que estoy diseñando y era como si mi cuerpo quisiera salir corriendo para ponerlas en el papel, como si no hubiera tiempo que perder.

Sentir esta anticipación, esta excitación, me hizo llevar la atención a mi cuerpo y vi que mi pecho estaba un poco inclinado hacia delante. Simplemente por curiosidad eché el pecho unos centímetros hacia atrás haciendo que mi columna estuviera recta, y así sin más, las ganas de volver a casa, de ponerme en acción, se transformaron en quietud, y mi mente volvió a observar el paisaje que tenía delante sin ningún esfuerzo por mi parte.

Esto me hizo recordar la influencia que la postura de nuestro cuerpo tiene en nuestro cerebro y en las hormonas que este da la orden de segregar. (Amy Cuddy, psicóloga social, lo cuenta mucho más detalladamente en la conferencia “Tu lenguaje corporal da forma a quien eres”). Y decidí seguir observando y reflexionando sobre como influenciar el nivel de presencia a través de la postura de nuestro cuerpo.

Y así, buscando en mi cuerpo y en su postura observé 3 posturas fundamentales:

– Postura del Pasado

Las posturas reclinadas o echadas hacia atrás nos llevan al “pasado”, a lo conocido y, por lo tanto, a la seguridad. En estas posturas nuestro nivel de alerta se reduce y esto hace que bajemos la guardia y que nos relajemos. De ahí que cuando queremos descansar lo hacemos reclinándonos hacia atrás en la silla o tumbándonos.

– Postura del Futuro


Las posturas en las que el pecho o el tronco están avanzados hacia delante suelen tener que ver con un estado de alerta y de estrés mayor, estamos más atentos, preparados para actuar, para la acción. El nivel de concentración es mayor y la atención está en el futuro, en lo que va a ocurrir.

– Postura del Presente


Las posturas donde la columna vertebral está alineada con los huesecillos que la componen uno encima del otro, nos anclan en el centro de nuestro cuerpo, que se encuentra unos 3 centímetros por debajo del ombligo. El centro de nuestro cuerpo es el lugar desde donde accedemos al equilibrio físico y, como consecuencia, al equilibrio y claridad mental.

La posición de alineación de la columna y el equilibrio físico y mental hace más fácil que conectemos con nuestro potencial creativo y nuestra sabiduría, que están ahí siempre, y que fluyan proporcionándonos ideas, soluciones o revelaciones.

Te invito a que observes tu cuerpo, su postura y cómo te sientes en cada una de ellas, para así poder acceder a ese estado siempre que quieras a través de tu cuerpo y de su postura.

Yo ahora, elijo la última:
Sentada en el presente



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